Friday, November 7, 2014

Imprescindible

Puedo vivir sin un reloj, sin un carro o sin zapatos, y, hasta vivir observando a las personas como si fuera una película (en caso de que el cine desapareciera, cosa casi imposible). Pero... vivir sin un libro no creo podría; sería como vivir sin la máxima expresión de una especie de creatividad que juega a la creación de la vida. Sí, un autor es una especie de dios creador de un mundo, limitado, pero mundo al fin.

Monday, September 29, 2014

El Imperio Romano reencarnado

No hay postre de guayaba con queso, flan, mantecado o postre alguno que justifique el intercambio del privilegio por la condena.


Durante la época del imperio romano se tuvo una concepción muy restringida sobre quiénes podían ser ciudadanos y el matrimonio con extranjeros estaba prohibido. La ciudadanía romana –como la norteamericana– representaba un jugoso catálogo de derechos y privilegios que solamente quienes contaran con unas características especiales podían gozarlo. De ahí que la plebe –la clase baja, marginada, los hijos desheredados de la tierra, como le llaman– viviera desesperada por obtenerla –buscando con ello la igualdad– y no pocas fueron las revueltas hacia la consecución de tan privilegiado status.

Pero la ciudadanía era celosamente cuidada y otorgada –como la norteamericana– según una serie de categorías –cives romani, cives latini, socii, provinciales y peregrini– que respondían al status social de cada quien (residentes, asociados, pasajeros, etc.), hasta que la vieron como instrumento de expansión del imperio, de robustecer el poderío geopolítico, por lo que en adelante sería ofrecida como recompensa a cambio de la entrega (conquista) sin distinción de nacionalidad o condición social. Así, la concesión de la ciudadanía como instrumento de romanización es hoy considerado como una de las grandes innovaciones del Imperio Romano y una de las principales razones del éxito de su expansión política y cultural.

Estados Unidos también ha sido igual o más celoso que los romanos imperiales con eso de andar otorgando la ciudadanía a cualquiera. Antes has de residir durante años en el país “edénico”, tomar cursos de historia norteamericana y, si posible, evitar salir del país porque, aun si no estuviere prohibido pondría en tela de juicio tu lealtad a los Estados Unidos. Pero esto es cosa del pasado. El Pentágono –sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos– anunció con orgullo la semana pasada una nueva, desinteresada y misericordiosa política de nacionalización para los indocumentados residentes. La misma consiste en el reclutamiento militar de extranjeros que cuenten con special skills (habilidades especiales) tales como hablar idiomas foráneos, particularmente del Medio Oriente y asiáticos (países invadidos).


Como el imperio romano (a fin de robustecer el imperio) han encontrado una eficiente forma de hinchar su ejército a través de la promesa ciudadana a quienes acepten a hacer parte de las fuerzas militares. Qué buen chantaje: “Para castigar y deportar ilegales hemos sido tan eficientes como lo fueran los romanos en su época, pero si ingresas al ejército no hay problema ni inconveniente. Tampoco importa si conoces o no la historia estadounidense, pues el ingreso a las fuerzas te ahorrará a ti y a tus familiares el proceso de la tarjeta verde (green card), dado que, si colaboras en nuestras cruentas hazañas de invasión te regalaremos la ciudadanía que tanto ansía y envidia el mundo, aunque renunciar a la tuya bien lo vale”. Como escuchara recientemente: “Sin documentos, pero con metralleta”. Así sí.

Están listos para lanzar a la muerte a jóvenes adultos y niños adolescentes en idiomas extranjeros competentes (contribuciones de inteligencia). Así EE.UU. vería rejuvenecido su debilitado ejército y con ello la expansión de su imperio.

Como el imperio romano invaden y someten a quienes se les opone, como el imperio romano creen el mundo les pertenece y debe rendirles cuenta y… como el imperio romano hundido en pánico (declive), ahora comprarán a los hijos del mundo a través de la ciudadanía como instrumento militar de norteamericanización.

La historia es una rueda repetitiva, debemos reconocer el rumbo en el que anda.

Sunday, September 21, 2014

El cuadro clínico del Uribismo

“Para el que tiene miedo, todo es ruido”.
Sófocles (495 a.C. – 406 a.C.)

El uribismo, como mesianismo político, ha pasado a ser una especie de catolicismo de niños-adultos. Digo «niños» porque quienes lo defienden lo hacen bajo el uso y abuso de la sinrazón como razón y cualquier tentativa de crítica recibe como contestación un mecanismo de defensa que la psicología llama « negación».

Se trata de una actitud infantil, pues es en la infancia donde se desarrollan los mecanismos de defensa (en ausencia de algunas destrezas) y quien está sumido en estas cristalizaciones se le dificulta mirarse desde afuera y ver a un niño (uribista) haciendo pataletas para que sus padres (hechos) no lo censuren o no le arrebaten su juguete (para que no amenacen la imagen que tienen de su atesorado expresidente). Los mecanismos de defensa constituyen una forma de supervivencia en un ambiente en el que el inconsciente ha decidido ejercer la manipulación (mecanismos de defensa) para mantenerse funcionalmente sano en términos emocionales (poder seguir creyendo en la probidad –o santidad– de Uribe).

El uso y costumbre de determinado mecanismo de defensa a muy temprana edad hace que el niño (uribista) reaccione a la defensiva automáticamente en circunstancias no necesariamente amenazantes. El mecanismo ha calado y se ha integrado como parte esencial de la personalidad del niño en crecimiento en su camino hacia la adultez (uribista) y sigue “untado” como un lunar hasta que sea “removido” en forma apropiada.

La utilización de tales mecanismos en forma abusiva, casi automática, identificándolo todo como un ataque, como una treta o emboscada, como una trampa o un engaño, como un disimulo o una mentira, como una persecución personal, es decir, estar siempre a la defensiva, como quien está en una selva rodeado de animales salvajes, no permite distinguir el peligro de la seguridad, lo verdadero de lo falso, lo negativo de lo positivo, el camino a la felicidad (paz) del camino a la intranquilidad constante (paranoia). Es como el soldado acostumbrado a la guerra y una vez transferido a la ciudad, actúa como quien no sabe adaptarse, por lo que crea guerras y disputas y grita y se descontrola y ve enemigos dondequiera. ¿Algunas semejanzas con la situación presente? Como los ve el uribista común en quienquiera se le opone o presenta un hecho que controvierte la integridad ética o moral del afamado expresidente.

El mecanismo de defensa entonces se cristaliza e integra como parte esencial de la personalidad (idolatría) y resulta una tarea muy difícil removerlo (desmitificar). El principio de la eliminación consiste en reconocerlo y las fuerzas del miedo y del orgullo (otra especie del temor) luchan a favor de que esto no suceda, pues la desaparición del mecanismo implica la necesidad de enfrentarse a la verdad. Es como el alcohólico que no quiere reconocer su alcoholismo y está siempre a la defensiva ante quien le diga que es alcohólico, o que Uribe no es santo sino corrupto hasta el hartazgo. El principio para eliminar las cristalizaciones descansa en reconocer que existen en uno. Como lo es reconocer la corrupción de álvaro uribe vélez, cuya desvergüenza es tal, que ya ni mayúsculas en su nombre merece.

Este es el cuadro clínico del uribismo.

Publicado por Las2Orillas:
http://www.las2orillas.co/el-cuadro-clinico-del-uribismo/

Sunday, September 14, 2014

Qué buen sentido cínico tenía José

“El cinismo consiste en ver las cosas como realmente son,
y no como se quiere que sean”.
Oscar Wilde (1854-1900).


“Una buena noticia, dirán los lectores ingenuos, suponiendo que después de tantos desengaños, todavía los haya por ahí. La iglesia anglicana, esa versión británica de un catolicismo instituido, en tiempo de Enrique VIII, como religión oficial del reino, anunció una importante decisión: pedir perdón a Charles Darwin, ahora que se conmemoran doscientos años de su nacimiento, por lo mal que lo trató tras la publicación de El origen de las especies y, sobre todo, La descendencia del hombre. No tengo nada contra las peticiones de perdón que suceden casi todos los días por una razón u otra, a no ser poner en duda su utilidad. Incluso si Darwin estuviera vivo y dispuesto a mostrarse benevolente, diciendo ‘Sí, perdono’, la generosa palabra no podrá borrar un solo insulto, una sola calumnia, uno solo de los desprecios de los muchos que le han caído encima. Quien sí sacará beneficio será la Iglesia Anglicana, que verá aumentado, sin gastos, su capital de buena conciencia. Aun así, se les agradece el arrepentimiento, pese a tardío, que tal vez estimule al papa Benito XVI, ahora embarcado en una maniobra diplomática sobre el laicismo, a pedir perdón por Galileo Galilei y a Giordano Bruno, sobre todo a éste, cristianamente torturado, con mucha caridad, hasta llegar a la hoguera donde fue quemado” (José Saramago. Cuadernos).

A veces el lenguaje precisa de un ungüento retórico como la ironía y/o el cinismo para poder representar la realidad con fidelidad. A veces necesita aparecer ungida de una paradoja, de una ironía, de un cinismo o de un sarcasmo, entre otros aceites lingüísticos que sirven a dicho propósito. El cinismo con que Saramago siempre expuso la contradicción de la humanidad fue la nota característica de su ilustración de la realidad. Una realidad cruel, carente de toda sensibilidad y, peor aun: indignante de leer. Una señora en una de sus conferencias una vez le expresó: “Intenté leer su «Ensayo sobre la ceguera», pero me resultó insoportable; no pude continuar”. A lo que él respondió: “Sin embargo, le resulta soportable la realidad en que vive”.

Algunos calificarían esto como grosero, o cínico, y difícilmente estarían equivocados. Lo cierto, sin embargo, es que una vez más ilustró la contradicción humana. ¿Acaso el hecho no justificó su novela, «Ensayo sobre la ceguera»? La señora o sus expresiones fungieron de tinta viva con la cual un alma noble escribió con el ejemplo de su vida.

Qué buen sentido cínico tenía José.

Thursday, September 4, 2014

Idiomáticos legales

Existen muchísimas leyes que están redactadas de tal manera, que un especialista en la lengua en que fueron escritas las mandaría a quemar por todas las atrocidades que contienen en detrimento del idioma; desde su pésimo manejo de redacción lógica hasta el uso de vocablos alejados de las acepciones a términos actuales y del país al que deberían servir tales leyes. Aquí algunos ejemplos:

1. “Recepcionar el testigo”, en lugar de «recibir el testigo» o «recibirlo».
2. “Repetir lo pagado”, en lugar de «pedir o exigirlo devuelto» o «exigir devolución».
3. “Infirmación”, en lugar de «infirma».
4. “Percibir” en lugar de «recibir» o «devengar» (cuando de dinero se trata, ingreso).
5. “Direccionar” en lugar de «dirigir» (el juicio).
6. “Completud”, en lugar de «completitud» o «totalidad abarcadora de […]».

Descubrimiento vital

La pedagogía inequívoca de la que se valieron los antepasados,

Una costumbre que se extravió… pero que debe conservarse inherente al ser humano,

Explorar para descubrir...