Thursday, September 10, 2015

«Presidenta» | A propósito de un sofisma lingüístico

“En cuanto a la lógica formal,
sus silogismos más bien sirven para
explicar a otros las cosas ya sabidas,
que para aprender”.
Renatus Cartesius (1596-1650)

Esta columna tiene por objeto, primero, intentar hacer perecer la equivocada forma gramatical «presidenta» en la que medios y columnistas a menudo se encuentran incursos y, segundo, desmentir el sofisma lingüístico que para defender el error formuló Fundéu BBVA (Fundación del Español Urgente). A continuación el porqué de ambos disparates.

Un participio se define como una forma no personal de un verbo que admite tanto cualidades de género como de número y cuya terminación es «–ado» o «–ido» (para el caso masculino) o «–ada» o «–ida» (para el caso femenino). Ejemplo: «La casa ha sido ‘construida’» (femenino) o «El edificio ha sido ‘construido’» (masculino). Así mismo: 1. «He ‘llegado’, ‘trabajado’ o ‘acertado’» (verbos regulares: el vocablo se conjuga sin alterar su raíz) 2. «He ‘escrito’, ‘dicho’ o ‘hecho’» (verbos irregulares: el vocablo se conjuga alterando su raíz).

Los participios, sin embargo, se dividen en activos y pasivos. Son pasivos cuando la forma verbal que se maneja es regular (terminación «–ado» o «–ido») o irregular (cualquier otra terminación), como en los ejemplos antes expuestos. Son activos cuando la forma no personal del verbo termina en «–nte» para denotar capacidad de ejecutar la acción que expresa el verbo del que deriva y, por lo mismo, no admite distinción de género. Ejemplos: «cantante» (de quien canta), «estudiante» (de quien estudia), «amante» (de quien ama), «asistente» (de quien asiste), «gobernante» (de quien gobierna) y «gerente» (de quien gerencia).

Del mismo modo en que no decimos «el cantanto» ni «el gerento» tampoco «la cantanta» ni «la gerenta». Decimos «la cantante», «la estudiante», «la amante», «la asistente», «la gobernante», «la gerente» y, por lo mismo, también «la presidente» (de quien –así como canta, estudia, ama, asiste, gobierna o gerencia– preside).

Fundéu BBVA, sin embargo, argumenta que la terminación «–nte» no siempre se usa para denotar capacidad de ejercer la acción de la que deriva. Desde luego que la terminación «–nte» no está reservada únicamente para los participios activos, pues a lo largo de la historia muchos presentes del latín tomaron la forma de adjetivos y preposiciones («alarmante» o «permanente» y «mediante» o «durante», por ejemplo). Pero ni los adjetivos ni las preposiciones son participios activos y estos sí tienen el uso exclusivo de denotar capacidad para ejercer la acción de la que deriva la terminación «–nte», la cual no admite género masculino ni femenino (excepción hecha de «gobernanta», no de quien gobierna, sino de la mujer que tiene a su cargo una casa u hogar).

Explicaciones como las que ofrece Fundéu BBVA son por entero inválidas y por lo demás sofismas cojos de juicio gramatical. En el caso en mención, la explicación –por cómo concluye (recordemos el lenguaje refleja rasgos de la personalidad)– pareciera haber sido redactada o por una mujer o por un o una feminista. “Nada en la morfología histórica de nuestra lengua impide que las palabras que se forman con este componente («–nte») tengan una forma para el género femenino”. Mientras con esta frase pareciera establecer una defensa del género femenino, aquí viene la confesión feminista: “Para que una lengua tenga voces como presidenta, solo hacen falta dos cosas: que haya mujeres que presidan y que haya hablantes que quieran, explícitamente, expresar que las mujeres presiden”.

De modo que para decir «presidento» solo haría falta que existieran hombres que presidan y hablantes que lo quieran hacer explícito más allá del artículo gramatical «el». En otras palabras, bastaría con que existieran machistas o quienes sintiéndose oprimidos por el sexo opuesto crean reivindicarse con la imposición de su género a través del lenguaje.

Cuando decimos que una mujer «preside», tanto si queremos como si no, por obligación de nuestra lengua debemos hacerlo explícito bajo el artículo gramatical «la». En él quedará siempre explícita la indicación de género. En este sentido, el argumento expuesto por quienquiera haya elaborado la explicación es absurdo, además de inválido, pero permite entrever un prejuicio como motor de acción para semejante sofisma lingüístico: el feminismo.

A pocos se les ocurre el argumento que el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) y la Nueva Gramática de la LenguaEspañola (NGLE) ofrecen para emplear el participio activo «presidenta»: el uso mayoritario que nace de la falsa necesidad de exaltar el género más allá del artículo gramatical cuando del más alto cargo de gobierno se trata. Es el único motivo. De ahí que el diccionario de la Real AcademiaEspañola cuente como definición para «presidente» “Jefa de Estado” y que el Diccionario Panhispánico de Dudas de la misma entidad remita a la palabra «presidente» cuando se busca el femenino «presidenta». Tanto para «presidenta» como para «clienta» y demás usos femeninos gramaticalmente infundados, el fundamento deviene de lo idiosincrático culturalmente, no de la gramática. ¿Acaso alguna vez hemos escuchado «presidento» o «cliento»? Los participios activos no tienen sexo.

Colofón: Recomiendo la columna Colombianos y colombianas: ¿ridículos y ridículas? del escritor  y periodista colombiano Héctor Abad Faciolince.

Saturday, May 23, 2015

Eduardo Behrentz habla sobre la Zona G

El proyecto que la Alcalía de Chapinero de Bogotá propuso en 2013 para la Zona Gourmet y que pretende llevar a cabo en el segundo semestre de 2015 ha generado gran preocupación entre los residente del sector. ¿Es el proyecto una buena labor de la administración? El doctor Behrentz habló con Semana.com y dio su opinión profesional al respecto.

Eduardo Behrentz es urbanista e ingeniero civil de la Universidad de los Andes y Ph.D. en Ingeniería Ambiental de la Universidad de California (UCLA). Fue director del Grupo de Estudios de Sostenibilidad Urbana y del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de los Andes. Hoy es decano de la Facultad de Ingeniería de la misma universidad y miembro del Consejo Asesor de la ANI y del Consejo Superior de ACOFI.

David Bustamante: Según los informes, el proyecto que la Alcaldía de Chapinero ha elaborado para la Zona G consiste en la restauración de dos calles: Carrera 6 y Calle 69A, formando así una T. ¿Qué opinión le merece el proyecto?

Eduardo Behrentz: Teóricamente, la idea es apropiada. El desafío consiste en hacerlo bien. La Zona T, por ejemplo, es un chuzo, una olla y un expendio de drogas día y noche. Por eso los bares y restaurantes de alto perfil fueron espantados, como también muchos residentes. La peatonalización de las dos calles que conforman la T estuvo pésimamente diseñada. Debe velarse por que en la Zona Gourmet no suceda lo mismo.

D.B.: Domenico Di Siena (reconocido urbanista e ingeniero civil italiano) señala que el desafío de los urbanistas radica en “impulsar la coexistencia entre el espacio público y el uso residencial”. ¿Está de acuerdo?

E.B.: Dominico se refiere al uso mixto del suelo. Pero el concepto es insuficiente: se debe considerar el cómo, pues es aquí donde suceden los desastres. La densidad poblacional debe ser tan adecuada como la compatibilidad del uso del suelo en zonas residenciales. Si no lo son (ej.: bares o talleres u otros establecimientos de alta intensidad auditiva) habrá conflicto. Es lo que sucede en Bogotá.

D.B.: En entrevista con Revista Dinero, usted explicó que para la creación de un espacio público en cualquier parte del mundo “se destina un 5% de los recursos en las calles de interés y el 95% restante en el entorno que las acompaña (ej.: Buenos Aires, Barcelona)”. ¿El proyecto de la Alcaldía se ajusta a estos lineamientos?

E.B.: Por cada peso que uno se gasta en las calles que desea peatonalizar, debe gastar el doble –y a veces el triple– en los alrededores. La Alcaldía no está cumpliendo con esos lineamientos, de lo contrario los residentes no estarían tan molestos. La Alcaldía tiene que pararle bolas a los residentes.

D.B.: Los residentes del sector y su vocero, Camilo Reales, sostienen que «intervención integral» es un eufemismo del alcalde Mauricio Jaramillo para disimular la verdadera naturaleza del proyecto, a saber: la peatonalización de dos calles. ¿Qué opinión le merece esa afirmación?

E.B.: La preocupación de los residentes es totalmente legítima. El proyecto debe garantizar una intervención integral, como prerrequisito. Si el proyecto no corrige los defectos que los residentes advierten, si no respeta la intervención integral, esas dos calles se convertirán en un basurero y en sede de caos y algarabía.

D.B.: Algunos sostienen que la renuencia de la Alcaldía se debe a un clientelismo entre el Alcalde y los propietarios de los restaurantes. ¿Será eso cierto?

E.B.: No tengo idea. Ahora bien, esos restaurantes tienen clientes de sobra. Si bien el proyecto los beneficia, tampoco es que le haga falta.

D.B.: En una Mesa de Trabajo que tomó lugar el pasado 29 de abril entre la Alcaldía y los residentes, no hubo conciliación y la Mesa fue suspendida a la espera de un concepto del Secretario de Planeación, Gerardo Ardila. ¿Qué opinión le merece el curso que toma el asunto?

E.B.: Que participe la Secretaría de Planeación me parece una excelente noticia, sobre todo siendo Gerardo Ardila la persona tan seria que es. Además, tiene todo el conocimiento sobre el asunto. Su involucramiento es entonces, a mi modo de ver, un gran paso hacia la toma de una decisión correcta. Ojalá sea así.

Publicado por Revista Semana: bit.ly/1FLStfN 

Thursday, May 7, 2015

Psicología del testimonio


«No procuro conocer las preguntas;
procuro conocer las respuestas».
–Confucio (551 a.C.–479 a.C.).

Los artículos 227 del Código de Procedimiento Civil y 276 del Penal prohíben a los abogados hacer preguntas tendientes a provocar conceptos en el declarante, es decir, sugerir o provocarle la respuesta o contestación o, como dijera Jairo Parra Quijano: “inspirársela”. Apenas válido, pues lo contrario sería manipular al testigo y es una forma de falsear la verdad. Sin embargo, ambos artículos sostienen que el abogado sí podrá hacer preguntas sugestivas cuando quien se interroga es una persona especialmente calificada por sus conocimientos técnicos, científicos o artísticos sobre la materia. El legislador entiende que frente a un especialista tales preguntas no constituirían una manipulación, sino la necesidad de hacer alguna aclaración o precisión o de resolver una contradicción.

Pero hay una forma en que los abogados pueden formular preguntas libres de la aprobación del juez y de la contraparte, porque por la sola manera en que una persona se comunica se pueden sacar en claro muchísimas cosas. Se trata de lo que tiene prioridad en la comunicación y la forma de expresarlo o de exponerlo.

Un solo tema puede abordarse desde diferentes perspectivas y el porqué de cada quién al escoger su modo prioritario de exposición declara no pocos ángulos del emisor. Esto es de gran importancia para periodistas y psicólogos a la hora de las entrevistas y, sobre todo, para abogados. Saber escuchar a la persona (verbos o palabras que utiliza, el tono con que las pronuncia y los gestos con que las acompaña) ayuda a determinar detalles de la personalidad y asimismo la vulnerabilidad y fortaleza de los protagonistas de un caso (abogado), problema (psicólogo) o acontecimiento (periodista). No solo lo que la persona defiende sino lo que repudia; no solo los temas que prefiere sino desde qué perspectiva los aborda o cultiva; no solo lo que le agrada sino lo que le irrita o incomoda; si tiene prejuicios contra el género masculino o femenino o contra un gremio en específico; etcétera.

La película “A Few Good Men” (Tom Cruise; Jack Nicholson; Demi Moore; Kevin Bacon) quizás sea lo que mejor lo ilustra (haga click aquí). El coronel Nathan Jessep (Jack Nicholson) a pesar de su alto grado de inteligencia no soporta las preguntas de Daniel Kaffee (Tom Cruise). Éste cuestiona su credibilidad como persona y su autoridad como coronel entre soldados. Para hacerlo ver arrogante ante el jurado, le pregunta si es posible que sus subordinados hayan desobedecido sus órdenes. La sola hipótesis lo ofusca… tuerce el cuello, se ajusta la corbata y responde que tal cosa es poco más difícil que un milagro, es decir: un imposible. Tan engreído y prepotente, acaba aceptando su responsabilidad penal (haber ordenado el asesinato de un soldado) para no mostrarse blando ante los demás.

Lo que no puede sacársele a una persona o testigo a través de preguntas sugerentes sobre los hechos, se logra a través de la forma en que los aborda, en especial si se molesta ante unos temas. Un abogado como Kaffee puede hacerlo vulnerable a ser visto como prejuiciado, racista, impaciente, violento, intolerante con las ideas de los demás, o despótico como en el caso del filme antes mencionado. Lo que crea conveniente en fin, para defender su causa y debilitar a la contraparte.

Los abogados a menudo se encuentran temerosos de emplear la psicología para construir una defensa, pues las pruebas constituyen hechos y la deliberación las exige. Pero aquí no se trata de presentar un aspecto psíquico del individuo como prueba concluyente sino como tendencia (véase numerales 3º, 5º y 6º del artículo 403 del Código de Procedimiento Penal). Si en un proceso se debate la culpabilidad de un individuo en un homicidio, se le podrán hacer preguntas sobre sí mismo o sobre aspectos de su vida cuyas contestaciones muestren su inclinación a la violencia, lo que servirá de válido y útil sustento de cualesquiera sean las pruebas que el abogado pretenda hacer valer en su contra (cuanto más si superada la audiencia de Descubrimiento de Pruebas ya no puede traer a colación otras para reforzar o defender las antes presentadas).

Colofón: A propósito de la exégesis a la que algunos se aferran como letra en lápida. Cuando un abogado tuerce la forma de redacción de la ley por no poder torcer la verdad por la cual fue escrita, es decir, el espíritu de origen que la convirtió en ley, ¿justicia o vencer mediante la interpretación falseada de un principio de verdad? Las Facultades de Derecho del país están en la obligación, cada vez más, de mostrarle a sus alumnos la triste confusión que existe entre hacer justicia, y dirimir legalidad.

Columna publicada por Las2Orillas: http://www.las2orillas.co/psicologia-del-testimonio/

Tuesday, April 28, 2015

La herencia de un capitalismo salvaje

Cuando hayas cortado el último árbol,
contaminado el último río y pescado el último pez,
te darás cuenta de que el dinero no se puede comer.
Chief Seattle (1786-1866)
Líder de las tribus amerindias suquamish y duwamish.

En la XVIII Conferencia sobre el Cambio Climático celebrada en Qatar en 2012, Canadá, Estados Unidos, Rusia, China y Japón se negaron a suscribirse a las recomendaciones de las 500 páginas de Kioto (Protocolo de Kioto sobre el cambioclimático). Estados Unidos y Japón abandonaron el protocolo en 2001 y el resto de los mencionados se siguió sumando so pena quedar rezagados en la carrera capitalista (la producción en masa requiere de una explotación de recursos a gran escala).

Para entonces hacía seis años (2006) se les había dado a estos países un plazo para hacer ajustes dentro de los próximos cuatro (2010) sobre los modos de producción (desarrollo sostenible) y así impedir la escasez del agua potable que los científicos del clima advierten para el 2030. Ya han pasado nueve y el panorama no es favorable según los expertos, pues los países que más contaminan son los de la lista, en especial EE.UU., que con apenas el 4% de la población mundial consume alrededor del 25% de la energía fósil generando por sí solo más del 50% de la contaminación global, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU.

La sociedad National Geographic, por su parte, advierte que en “en solo quince años (2030) 1.8 billón de personas vivirán donde el agua escasea” y “actualmente, cerca de 900 millones de personas no tienen acceso a agua potable”. La sociedad agrega que “con 83 millones de personas más cada año, la demanda del agua seguirá aumentando”, escaseando cada vez más. Las emisiones de dióxido de carbono no solo contribuyen al calentamiento global que acaba con el agua potable proveniente de los glaciares: también acidifican el mar (disminución del pH del agua) destruyendo con ello el ecosistema marino. Debido a que el plancton produce hasta el 50% del oxígeno necesario para la vida terrestre, la vida en la tierra depende de la vida en el mar.

El capitalismo, como régimen económico cuyo único fin u objetivo es la producción de capitales, poco o nada le preocupa la continuidad de la calidad de vida de la especie humana, o sus esfuerzos por utilizar energía renovable (agua, solar, aire) y no fósil (hidrocarburos) serían notables. El modelo económico de turno arrolla frenéticamente la vida en la Tierra, la cual está desde muchísimo antes que el hombre y su codicia y es precisamente su vida la que hace posible el nacimiento de su enemigo: el neoliberalismo económico como máxima expresión de un capitalismo salvaje que se ufana de ser dueño de la Tierra.

No descubrimos la Tierra, ya se posaba sobre un enorme hueco en la superficie del Universo. Pero las bases de cómo debe ser conservada para que la humanidad siga disfrutando de su estadía deben ser aclaradas, dar a conocer y defendidas. El hombre no es una isla como su ego quiere a veces hacerle ver: es parte del todo de la humanidad y debe dar incesantes pruebas de su pertenencia y, si dichas pruebas son para el beneficio de su especie y del mundo en general, debe esgrimirlas dejando fuera su afán individualista, egocéntrico y materialista.

No podemos seguir ignorando la nobleza de algo enorme y majestuoso que le da vida y comodidades incluso a sus detractores, a sus criminales. Nobleza versus maldad nacida de la ignorancia, alimentada de una competición inútil, pues el planeta, mejor o peor, ha estado antes de nosotros y así seguirá pese a que el hombre, según el avance de la barbarie pueda asistir a su estado comatoso. Primero desaparecerá el hombre para luego, si acaso, la totalidad de la vida en el planeta, pero nunca jamás la esperanza de que la misma vuelva a brotar, porque tal parece ser el signo vital de la vida: su obsesivo empeño en ser testigo de todo.

Colofón: 6,000 personas de la comunidad negra del río Anchicayá cumplen hoy 14 años de lucha tras el desastre ambiental que sufrieran por parte de la Empresa de Energía del Pacífico (EPSA) y la Corporación Autónoma del Valle (CVC), cuando en junio de 2001 descargaran sin escrúpulos 500.000 metros cúbicos de sedimentos en el río del que vivían. Por fortuna, en abril de este año la Corte Constitucional emitió un comunicado de prensa dando lugar al amparo de las seis mil personas damnificadas al haber ratificado la sentencia que en 2009 ordenó a la empresa a pagar una multimillonaria indemnización: 160.000 millones de pesos que, aun, jamás les devolverá la calidad de vida que a manos de EPSA desapareció en un santiamén. Hay cosas que, sencillamente, no tienen precio.
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Publicado por Las2Orillas:
http://www.las2orillas.co/la-herencia-del-capitalismo/

Monday, April 13, 2015

¿Existen los sinónimos? Hacia una filosofía del lenguaje

 Cambiar el lenguaje es parte del proceso de cambiar el mundo.
 Paulo Reglus Freire (1921-1997)

Un sinónimo se define como un vocablo o una expresión que tiene una misma o muy parecida significación que otro(a), según la Real Academia Española (RAE).

Así, habría una sinonimia entre «estudiante» y «alumno»,  «eficacia» y «eficiencia», «abecedario» y «alfabeto». No obstante, es estudiante quien estudia algo, mientras alumno quien estudia bajo la conducción de alguien (un profesor, por ejemplo). Sobre el primer vocablo pesa una connotación unilateral (o educativa) mientas sobre el segundo una bilateral (o pedagógica). Tampoco es lo mismo decir que alguien es eficiente a que alguien es eficaz. Es eficaz quien da resultados (efecto) y eficiente quien dispone adecuadamente de sus recursos para producirlos, sin que necesariamente se dé. Así, sobre lo primero pesa una connotación teleológica (fin) mientras sobre lo segundo una administrativa o recursiva (medio). Tampoco es lo mismo decir abecedario y alfabeto: lo primero hace referencia a una secuencia ordenada de letras y, lo segundo, a un conjunto de signos lingüísticos (sistema de comunicación).

En «conciencia» y «consciencia», la simple ese (s) parece nada y al mismo tiempo lo es todo, pues establece, por ejemplo, el que una persona con plena conciencia política, moral, económica, pedagógica, cristiana o humana, al sufrir un infarto y encontrarse en el hospital posado en una cama sin consciencia de lo que ocurre a su alrededor (inconsciente), una vez se recupere no habrá perdido los criterios de su conciencia: los juicios que fueron creados por el análisis de la experiencia y los conocimientos aplicados. De ahí que «conciencia» se emplee más en campos como la psicología clínica y la psiquiatría que «consciencia» en la medicina (las connotaciones ´albergan´ distintos contextos).

Por esta y otras razones me mantengo en la postura de que los sinónimos no existen: son solo vocablos casi similares con ligeras diferencias de acepciones que utilizamos a fin de ser precisos en lo que queremos se comprenda sin temor a ser malinterpretados.

Si de algo se preocuparon los sabios griegos de la antigüedad fue de crear vocablos para ir concienciándose de sí y del mundo que les rodeaba (incluido el inmaterial). De ellos heredamos una enorme cantidad de vocablos y prefijos sin los cuales no podríamos llegar a dominar el idioma según la profundidad de su alcance. Es decir, transmitir el conocimiento en palabras de tal forma, que la brecha existente entre lo pensado y lo expresado (verbalmente o por escrito) sea tan mínima o estrecha como lo permita el idioma: verbalizar la realidad con exactitud, tanto la experimentada (personal) como la no experimentada (historia).

El manejo del lenguaje ayuda a la comprensión de la realidad, en especial la inmediata. A mayor cúmulo y comprensión del lenguaje y del idioma y de sus connotaciones y asociación con la realidad del medio ambiente en que se mueve el individuo (entorno), mayor exactitud e identificación con la realidad en que vive: desde familiares, vecinos, personas en general y lugares, hasta historia, conceptos, valores, formas de socializar y uniones solidarias; análisis para descifrar situaciones existentes y la posibilidad de otras nuevas que caen bajo el marco conceptual de lo aprendido y aprehendido. Las asociaciones que pueda hacer el individuo con su realidad refuerzan su memoria, por los medios de observación y comprobación (experiencias) de orden particular (suyo) o colectivo (su grupo más cercano). Sabemos que una de las técnicas del proceso de aprendizaje recae en la repetición y adquiere mayor convencimiento cuando es descubierto y comprobado por uno mismo. El lenguaje forma el carácter contribuyendo al conocimiento de sí mismo y del mundo en que vivimos: identidad propia ante el medioambiente (véase Paulo Freire).

Gracias a los griegos y al trabajo de la Real Academia Española contamos con una gran especificidad de vocablos con los cuales poder describir con precisión lo que experimentamos. Entre más específico sea el idioma más cerca estaremos de conocernos y a los demás y al mundo mismo. Hay experiencias a las que el idioma –con toda su especificidad– sencillamente no alcanza a poder describir. De ahí que la negación a comprender esto represente un atraso –terrible– para el conocimiento de sí mismo y de todos y de todo en general.

A esto se refería el Premio Nobel de Literatura (1994) José Saramago (1922-2010) cuando escribió: “La importancia que puede tener usar una palabra en vez de otra, aquí o más allá, un verbo más certero o un adjetivo menos visible, parece nada y finalmente lo es todo”.

Colofón: A propósito de la muerte de Eduardo, ojalá leyeran a los grandes escritores durante su vida y no durante las primeras horas de su muerte (como lo hicieran también cuando falleció Gabriel García Márquez). Extrañeza dio ver a ultraderechistas que no sabiendo quién fue Eduardo ni lo que hizo lo citaron fervorosamente. Me despido con un hermoso pasaje que, además de hermoso, también cierto y poético: “De nuestros miedos nacen nuestros corajes y en nuestras dudas viven nuestras certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios otra razón. En los extravíos nos esperan los hallazgos, porque es preciso perderse para volver a encontrarse”. (Bocas del Tiempo, 14 de abril de 2006)

Publicado por Las2Orillas: http://www.las2orillas.co/existen-los-sinonimos/

Una golondrina no hace primavera (EE.UU. y Cuba).

Tras la VII Cumbre de las Américas que tomara lugar este sábado en Panamá una cosa se hizo evidente más allá de la sospecha: la voluntad de Washington no ha cambiado. Desde que Obama hiciera pública (17 de diciembre de 2014) la intención de Estados Unidos en retomar las relaciones con Cuba se podía entrever –a todas luces– que era más un canto simbólico que real.

Se raspa mucho la frase “retomar relaciones (…)” pero ni Cuba sale de la lista de países amigos del terrorismo ni el embargo muestra señales de ser removido. Dos cosas que no pasan de la noche a la mañana, pero al menos lo primero es cosa que no demora de diciembre a febrero. Después de todo, los republicanos estadounidenses se mostraron renuentes.

En primer lugar, el embargo económico impuesto se hizo con el fin de impedir que el comunismo que proclamaba la Revolución no funcionara, por un lado, ni que se expandiera, por el otro. Entonces (1962) el embargo significó para Estados Unidos su prueba fehaciente –para restregársela al resto de Latinoamérica– de que el comunismo no es –“porque no puede ser”– viable. Luego (1964) aprendieron que la Luna no es de queso, ni Fidel es tarado, ni su pueblo lo odia. 

Si el embargo impuso a Cuba el pago de fletes mucho más caros de los que podría haber pagado haciendo negocios con países de América; si el embargo impuso a Cuba la necesidad de hacer de tripas corazón con el presupuesto y así prohibir la salida de médicos y otros profesionales de envergadura, entonces la remoción del embargo haría de los logros de la revolución cubana (ciencia y educación) muchísimos más aun bajo un modelo de gobierno que Washington nunca aprobó ni aprueba hoy ni aprobará nunca: un sistema donde impera el ingrediente humano por encima del monetario.

En segundo lugar, Estados Unidos no es hoy lo que era antes mientras la China avanza como primera potencial mundial. Tan es así, que en septiembre del año pasado el Pentágono –sede del Departamento de Defensa de los EE.UU.– comenzó a regalar la ciudadanía estadounidense a los ciudadanos residentes indocumentados que aceptaran a hacer parte de las fuerzas armadas, cuanto más si son fluidos en los idiomas de países ya invadidos (Medio Oriente). ¿Rogando como lo hiciera el Imperio Romano mediante la concesión de la ciudadanía como instrumento militar de nacionalización?

Estados Unidos perdió el control sobre Latinoamérica durante los períodos presidenciales de Evo Morales y Hugo Chávez. Con el primero perdió el control sobre el agua (BECHTEL) y con el segundo el control sobre el petróleo, como para que ahora decida perder su credibilidad y su estatus de capitalismo ejemplar exaltando un comunismo funcional. A Washington no le convendría otro socialismo declarado –y más cerca a su casa– con la ya creciente independencia latinoamericana del siglo XXI (Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua).

Estados Unidos siempre impuso sanciones (cuando no los invadió) a los países que se rehusaron a hacer parte de sus políticas económicas como lo hace ahora con Rusia, primero, y con Venezuela, luego. ¿Removería el embargo económico o concedería la base de Guantánamo? Más bien se trata de una semántica figurada proclamada durante un periodo de debilidad y descrédito, porque de lo contrario la razón de su discurso matizado de cristianismo disimulado no tendría fundamento y su máscara caería al vacío.


Colofón: Una opción ejercida por Fidel Castro en representación de la moral del pueblo cubano ha sido ejemplo para todos aquellos países que siempre se han doblegado ante los intereses de Washington intercambiando sus valores, su cultura –y a veces hasta su idiosincrasia (Puerto Rico, por ejemplo)– por dinero y ostentaciones. Hablo de no haber cambiado (Fidel) ni un solo cheque de los que Tío Sam le enviara por el uso de la base de Guantánamo. Esto lo ha hecho Estados Unidos para quedar bien con la opinión internacional (ONU): “Les enviamos el pago por el uso de Guantánamo. Si ellos se rehúsan a aceptarlo es asunto suyo, no de nosotros. Es decir: cumplimos con hacer los pagos; es Fidel quien no quiere el dinero pase como beneficio a su pueblo y que gracias a él muere de hambre, pues esas son las garantías del comunismo: hambruna y terrorismo”.

Publicado por Las2Orillas: http://wp.me/p3CGtO-lM1